Zsuba hace olas en la Marina en la Guía de Restaurantes
Un refugio a la vista de todos, el favorito de los locales en la Marina
Zsuba no sólo se ha encargado de revivir el malecón de Marina Vallarta, también ha actualizado su menú. El mobiliario fue reposicionado; el sushi bar cuenta ahora con una pantalla para quienes gustan de los eventos deportivos; mientras que el restaurante principal continúa ofreciendo un refinado ambiente minimal con una oferta gastronómica para darle gusto a su paladar.
Gerardo Villanueva, gerente del lugar, posee diez años de experiencia en hoteles y restaurantes; habilidad que se hace evidente en el servicio y atención de este lugar. Los asientos se localizan afuera en temporada alta, con vista a los yates y veleros que van y vienen por la bahía justo enfrente de la Marina; adentro en temporada baja con la comodidad del aire acondicionado.
Una vez instalado, pruebe uno de los selectos martinis. La orden de ravioles con carne de cangrejo viene con tres, así que compártala con sus amigos, son riquísimos. Otras delicias son: el queso de cabra con pimienta rosada y vinagreta balsámica Dijon; el carpaccio de res marinado en vinagreta de romero con alcaparras y queso parmesano. No olvide probar las ensaldas. Puede ordenar la de espinaca y queso brie, una delicadeza para el paladar.
El extenso menú abarca mariscos, pollo y carnes, así que seleccione su plato con detenimiento. El huachinango, favorito de muchos locales, viene en una meunière de almendras con plátanos a la parrilla sobre arroz salvaje. Si lo prefiere, pruebe las pechugas de pollo Benedictine, de mis favoritas, servidas con prosciutto, rissole de papa y vegetales en salsa holandesa. Los amantes de la carne vacilarán entre el filete Chemita, en honor al chef que lo “inventó” y el filete rib-eye con salsa de tres chiles.
Si aún le queda espacio para el postre, saboreé exquisiteces como hojaldres con crema de azafrán; una versión de plátanos flameados con brandy; una crepa acaramelada rellena de peras y manzanas; un pastel helado de queso de cabra con salsa de frambuesas o un jubilee de frutas rojas flameadas sobre helado de vainilla. Para finalizar no olvide una demitasse (pequeña taza de café) de expreso o capuchino, o bien, un aperitivo.