The Condom House – Condonería en la Guía de Salud

Escrito por Por Luz María Briones el Octubre 17, 2006 10:46 AM | Enlace permanente

Globo, casco, sombrerito, funda, gorrito, salvavidas, impermeable, preservativo, condón. En España le llaman "goma"; en Argentina y Uruguay "forro"; en Perú "poncho"; en otros países "paracaídas". En Estados Unidos se le dice “rubbers” (“gomas”, en plural); en Reino Unido “johnny” (“juanito”) o “love glove” (“guante del amor”); y en Brasil es la “camisiña”

Lo de menos es cómo llamar al tan llevado y traído condón, un invento del pasado pero que en los “tiempos modernos”, exige nuestra atención para ser visto como cualquier otra herramienta de uso común. Adaptar es acomodar, avenirse a circunstancias, a condiciones.

Los seres humanos hemos desarrollado diversas formas de adaptación con tal de prolongar la vida. Cuando se inventaron las vacunas hubo mucha resistencia a usarlas, ahora es normal aplicarlas; “ya nos adaptamos” a ellas y las consideramos necesarias. Nuestros abuelos no se imaginaron que sus hijos podrían vivir más años que ellos con un marcapasos... Adaptación.

Mientras la ciencia trabaja en el milagrito de encontrar cura para un sin fin de enfermedades, entre ellas las de transmisión sexual, tenemos que avenirnos a las circunstancias. Difícil situación para los humanos porque tenemos la capacidad de reproducirnos desde la adolescencia y, podemos tener actividad sexual durante la vejez, además, podemos aparearnos en cualquier época del año, lo que significa que nuestro apetito sexual se estimula con facilidad. Las hormonas que mandan los impulsos sexuales no conocen las salas de espera. Ellas hacen su trabajo, lo demás, es cosa nuestra.

¿Usted cree que un joven esperará sentado hasta que la ciencia diga ¡eureka! ahí les van las curas, las vacunas, los antídotos? No, se tienen que “adaptar” a lo que la misma ciencia ofrece durante el compás de espera: usar condones para no dejar de amarnos, para seguir tocándonos, para ejercer nuestra sexualidad con placer y conciencia.

Es hora de que México incluya en la canasta básica a esos globitos “salvavidas” sin asombros y sin temores. Tienen que hacerse objeto de uso común, casi automático. Eso permitirá que los usuarios liberen de sus mentes ideas y temores que inhiben sensaciones, impiden la creatividad erótica y reducen a su mínima expresión esos momentos de sublime y difícil descripción.

condoneria.jpgDesde hace algunos años, existen lugares especializados en la creciente variedad de los “impermeables sexuales”, pero aquí en Puerto Vallarta, tenemos la única condonería de la región. Un lugar que nos ofrece productos avalados por la Procuraduría Federal del Consumidor.

Dolores Velasco es propietaria de “The Condom House”. Una mujer ocupada en “orientar y ayudar a la gente para que se familiarice más con el uso de un producto que sirve para prevenir enfermedades y embarazos no deseados”. Lolita ha luchado casi literalmente contra viento y marea para que su negocio sea visto “con buenos ojos”, respetado y asimilado por una sociedad que, insisto, tiene que “adaptarse” y aceptar que se ha hecho necesario el uso del condón en todo el mundo, para que un gran número de personas puedan tener una vida sexual sana, independientemente de las preferencias personales.

“The Condom House” ofrece marcas mexicanas, japonesas, alemanas y norteamericanas. Podemos encontrar preservativos unitarios desde $6 pesos, hasta paquetes que cuestan $88 pesos; los hay con y sin lubricante, con espermicida, de colores transparentes u opacos, e incluso fosforescentes. Pueden ser lisos o con texturas (anillos, tachones); con aromas y sabores como vainilla, fresa, chocolate, banana; con formas anatómicas especiales; largos, anchos o ajustados; más gruesos (extra fuertes) o más delgados (sensitivos).

También se pueden conseguir condones femeninos de poliuretano, condones bucales, guantes y dedales de látex; gel, lubricantes de sabores, tangas comestibles, espumas; aceites para masajes, bronceadores, inciensos, gorras y camisetas con el logotipo de la condonería; velas, lentes y hasta la “miel del placer” contenida en frascos de “feromonas”. Algunos libros de educación sexual editados por la Secretaría de Educación, otros con temas gay o de cocina mexicana, arquitectura, decoración y diccionarios. ¡Ah! y algo muy importante “portacondones” de piel para conservarlos en perfectas condiciones y evitar que se corte la inspiración en el momento menos pensado.

The Condom House, en un sencillo local de la zona “Playa Bonita” en la Colonia Amapas. Ha tenido todo tipo de compradores, hasta familias completas y señoras que optan por la prevención y buscan condones para sus hijos. Más nos vale acostumbrarnos a estos lugares y que los jóvenes no dejen de amarse.

“Tal como adujeron Freud y Jung, la mayoría de las formas de crimen y de conducta antisocial tiene su causa en alguna clase de frustración o disfunción sexual. La armonía social en general comienza en la alcoba” – Daniel Reid).

The Condom House – Condonería
Malecón 164, Col. Amapas
(Bajos Hotel Playa del Sol – Zona Playa Bonita)
Lun-sab 10:00am-6:00pm
Tel. 044 (322) 126-7722