Reseña de Taberna San Pascual en la Guía de Restaurantes
Una agradable opción para quien gusta acompañar un trago con un buen bocado
Las buenas tabernas son aquellas donde los aperitivos se encuentran a la altura del vino. Este es el caso de la Taberna San Pascual. El lugar, pequeño, da cabida para 21 personas sentadas. Se compone de dos cuartos: el primero alberga la barra del bar y una televisión para eventos deportivos. El segundo, al fondo, cuenta con tres mesas para cuatro personas cada una y una barra de alimentos con los ingredientes para los aperitivos (tapas).
El nombre es en honor a San Pascual Bailón, santo patrono de los cocineros, aquel a quien se le reza: “San Pascual Bailón, atiza mi fogón”. Una figura suya, en madera, da la bienvenida en un nicho al lado de la barra.
La especialidad de la casa es la sangría estilo español, servida con hielo y disponible en dos tamaños. Hay que tener cuidado con la sangría, como toda bebida dulzona no se siente la borrachera. Los sábados, el cantinero, originario de Venezuela, prepara una bebida típica de su región: la Guarapita, hecha a base de piña y maracuyá fermentada, mezcladas con ron, ginebra y vodka. Contrario a la tradición y para adaptarla a los paladares locales, la bebida se sirve ligeramente fermentada.
Ofrecen 17 tapas diferentes. Desde las tapas frías con embutidos importados, como Chorizo real ibérico ($40) o Queso manchego español ($50) hasta las más tradicionales como la Tortilla española ($18), ideal para acompañar con las salsas de paprika, albahaca y tomate. También cuenta con tapas calientes como las Patatas bravas ($15), Chistorra (salchicha picante) con tomate ($20) o si anda con antojo de frijoles, Fabada ($25) aderezada con chorizo y tocino. Además, ofrecen una tapa exclusiva: el salmón marinado con aguacate ($35)
Si va acompañado, sugiera varias órdenes al centro de la mesa, si no, prepárese, pues todos querrán picar del plato del otro. El secreto de las tapas está en compartir.