Reseña de El Repollo Rojo en la Guía de Restaurantes
Disfrute de un singular restaurante, al pie de la rivera del Cuale con el toque de la auténtica cocina tradicional de nuestro país
Aunque de primera impresión pudiera parecer que Red Cabbage (El Repollo Rojo) se encuentra en una ubicación remota, para quien lo visita por primera vez, puede llegar en un sencilla y agradable caminata desde la Zona Romántica. En el momento que uno llega al restaurante se siente la emoción, empezando con su letrero rojo y negro bordeado con parpadeantes luces blancas, evocativo a una marquesina hollywoodense.
Cruzando la media reja, que separa a los que esperan y a quienes se encuentran degustando la clásica comida mexicana del Cabbage, encontrará una decoración asombrosamente ecléctica, con una colección de carteles de cine, fotos autografiadas por celebridades. Una pared completa está dedicada a Frida Kahlo, de quien varios de sus platillos favoritos son parte del menú. La dueña, Lola Bravo, seleccionó varias de las recetas favoritas de la pintora de un libro de cocina escrito por la nieta de Frida. De alguna manera, al saber que está disfrutando la misma comida que Kahlo y su controversial compañero Diego Rivera servían a sus amigos intelectuales, lo harán sentirse parte del ambiente.
Una vez cómodamente sentada en una de la docena de mesas para cuatro del café, por un momento me imagino como invitada en una de las veladas bohemias de la famosa pareja, hasta que el amistoso mesero interrumpe mi fantasía para tomar mi orden. En una reciente visita empecé mi comida con una margarita en las rocas, servida, no en una copa, sino tradicionalmente en un grueso vaso azul.
Después de decidirme por “la comida de Frida”, una degustación de cuatro tiempos, que incluye una copa de vino, todo por $285 pesos, continué estudiando el menú. Los manteles individuales de papel están diseñados para entretener, con irreverentes mini retratos de Kahlo balanceando una col roja encima de su cabeza, y breves comentarios testimoniales del cliente sobre el restaurante, proporcionando una sugerente idea sobre lo que uno puede esperar.
Pronto, el primer tiempo llega: sopa de cacahuate, un rico y cremoso puré agradablemente granuloso con textura de cacahuates naturales, y un delicioso sabor al paladar. Tomo una rebanada gruesa del baguette recién tostado, mojado en mantequilla, mientras aguardo con impaciencia el segundo de mis cuatro tiempos. Apenas he vaciado el contenido de la canasta de pan, se sirve mi Chile en Nogada. La presentación es ingeniosa con festivas tonalidades rojas, blancas y verdes. Saboreo el chile poblano relleno con una mezcla de carne molida de res y cerdo, pequeños trozos de almendras, col, papa, zanahoria, cebolla, pasas y sutiles especias, bañado con una salsa fría de crema de nuez, y abundantes adornos de semillas de granada. El picor del chile se combinó con el condimentado y rico relleno, y el jugo agridulce de las semillas de granada.
Mi entrée, Pollo Pipián, es una tierna pechuga de pollo cubierta con una suave salsa blanca de ajonjolí, almendra y alcaparra. Es bueno, pero después del Chile en Nogada, nada se puede comparar. Interesada en la investigación, probé el Mole poblano de mi marido ($110 pesos). La salsa, que utiliza el chocolate como base, (y es una especialidad de Red Cabbage, hecha en casa, creada a partir de 25 ingredientes) es un acre y sabroso complemento a la pechuga de pollo con la cual se sirve, junto con frijoles, arroz y tortillas. Termino mi encantadora experiencia de cena con una rebanada de flan.
Debido a la popularidad del café con los lugareños, expatriados, y turistas, se recomiendan reservar con anticipación. Red Cabbage es un restaurante de no fumar. Muchas opciones vegetarianas están disponibles.
Clases de cocina con la chef por excelencia del Red Cabbage, María de Jesús Casillas (Chuy), puede acordar una cita vía correo electrónico (www.redcabbagecafe.com) o por teléfono.