Reseña de Talleres de Psicomotricidad en la Guía de Salud
La psicomotricidad es la herramienta que permite desarrollar, de manera armónica, el cuerpo, el movimiento y las emociones de sus pequeños, además de permitirles expresar su personalidad propia como parte integral de su crecimiento
Bien es cierto que somos un ser dividido en tres partes: mente, cuerpo y alma; sin embargo, todas estas, a su vez, no podrían desarrollarse de manera independiente. Así que cuando caminamos por la cuerda floja, es porque en algún lugar de nuestra personalidad andamos un poco fuera de balance. ¿A qué nos referimos con esto? A que si observamos nuestra personalidad, mucho de lo que somos por dentro se manifiesta en el exterior ¿Cómo? Con el movimiento corporal, es decir, ¡hablamos con el cuerpo!
Si pensamos que es a través de esta acción como logramos realizar todas las actividades de nuestra vida diaria, bien valdría la pena pensar en que desde niños debemos activar esas sensaciones que nos permitan tener plena integración entre mente, cuerpo y alma.
Así, volvemos al inicio, pero no para dar vueltas en el mismo punto, sino para dar un brinco hacia la siguiente reflexión: ¿qué haría usted si de pronto encuentra una herramienta que le permita integrar la experiencia emocional, sensible y cognitiva en un juego en movimiento? Eso es lo que los especialistas conocen como psicomotricidad.
¿Esto cómo se come? Dicen los doctos en la materia que esta disciplina es el conjunto de las interacciones cognitivas, emocionales, simbólicas y sensoriomotrices en la capacidad de ser y de expresarse en un contexto psicosocial. Es decir, nuestros movimientos físicos, son un cúmulo de lo que sentimos, pensamos y conocemos, y además, nos permiten expresar todo aquello que reside en nuestra personalidad.
De tal suerte que, si ayudamos a nuestros chicos a estimular desde el dedo gordo del pie hasta la cabeza, entonces lograremos que estos pequeños desarrollen habilidades afectivas, sociales, motrices e incluso cognitivas que le permitirán aprender a caminar por la cuerda floja. Dicho de otra manera: que los pequeñines logren establecer un buen balance entre mente, cuerpo y emociones.
Para ello se requiere de la ayuda de técnicas y técnicos que sepan cómo influir, estimular o modificar el movimiento corporal de los pequeños para cumplir el objetivo principal: aumentar la capacidad de interacción del chico con el entorno.
Estas palabras tan frías y técnicas, se entenderán mejor si imaginamos un espacio grande, lleno de colorido, donde las risitas por aquí y por allá, las maromas, los brincos y sobre todo, la imaginación de los niños, llena dicho espacio con un factor indispensable: el gusto por jugar. De esta manera, La Casa Azul, Centro Integral de Desarrollo Infantil, es el único sitio que ofrece en Puerto Vallarta la posibilidad de que nuestros hijos gocen de esa disciplina, y que combinando el juego y el movimiento destapen aún más, su ya de por sí, expresiva y libre personalidad.