Una tarde en Dabuyac en la Guía de Cafés
¿Imagina “la mejor vista de la bahía” en pleno centro de la ciudad? Descubra este café-bar con sus amigos y compruébelo
Primero debe saber llegar a Dabuyac: Camine por la calle Juárez (si viene del Malecón siga los letreros al Hotel Encino, está a dos cuadras de Los Arcos) entre al hotel y suba al cuarto piso, siéntase libre de tomar el elevador. El café está justo a lado derecho.
Dabuyac es un café-bar de altura, y por su esquinada ubicación, como ahí lo pregonan, cuenta con “la mejor vista de la bahía”. ¿Se imagina frente a usted el río Cuale, la ciudad escurrida en la montaña y del otro lado el mar? Este es acceso directo a un atardecer cerca del cielo sin tener que transportarse a las montañas, sólo cuatro pisos arriba.
Si bien la vista lo es todo en este local, su menú no se queda atrás. Cuenta con una amplia selección de alimentos (baguettes, sándwiches, ensaladas, postres) y en las bebidas tiene desde jugos y cafés hasta los más elaborados cocteles de licores nacionales e internacionales.
En su faceta de café su especialidad son los frappés; de cajeta, óreo, vainilla, kalhúa, ice latte y plátano. Olvídese de lo tradicional y elija el de plátano o el de vainilla, no se va a arrepentir. También cuenta con limonada, fresada y piñada, clamato, refrescos y todos tipos de cafés.
Si elige el bar, puede ordenar cocteles medianos o grandes. Tequila, vodka, brandy, ron, cognac, whisky, ginebra y cervezas están enlistados al final del menú. Para picar ofrecen papas a la francesa, nachos y palomitas.
El ambiente es tranquilo, la música no tiene volumen alto y suena una ecléctica mezcla de pop, rock, boleros y hasta flamenco. Es poco concurrido, escondido como está, la mayoría de su clientela son lugareños y huéspedes del hotel. La decoración, sin pretensiones, juega con el estilo rústico mexicano (las mesas, con equípales, son tapas de barril con todo y herrería). Tienen un ajedrez disponible, es acogedor y el servicio es bueno. Un completo conjunto de atributos ¿no cree? La comida no es la mejor de Vallarta, pero las porciones son generosas, un pretexto para compartir.