Muebles de Rattan en la Guía de Compras
Muebles cien por ciento mexicanos, tejidos a mano, con calidad exportación; tradición que sólo puede ser heredada de padres a hijos, un trabajo en donde el artesano pone el alma, su sello personal y el corazón.
En 1930 Don Alejandro Cornejo inició en México, junto con su esposa, la señora Carmen Martínez, la fabricación de muebles de rattan gracias a que la mamá de Don Alejandro, de ascendencia alemana, sabía tejer el rattan y les enseñó a sus hijos cómo hacerlo. Es un arte que sólo puede ser heredado de padres a hijos, y no se aprende en ningún lado. En cada mueble que se realiza, el tejedor de rattan pone el alma y el corazón. Cada pieza es una obra de arte, pues es trabajada con el gusto y exquisitez que sólo la experiencia puede dar.
Ahora, la fábrica se encuentra en Guadalajara, con más de 85 trabajadores, rattaneros tejedores del mimbre y fibras naturales. La fábrica almacena las fibras que son importadas en contenedores desde Asia. Cuando son trabajadas deben ser humedecidas al vapor, de manera que puedan ser tejidas a mano; este proceso requiere el armazón de madera en el cual se teje la fibra, después se lija y barniza con una tinta para dar el terminado; el último paso es la tapicería, empaquetado hasta llegar al destino final en donde se coloca el mueble donde el cliente disponga.
Los diseños clásicos que manejan son los llamados “retro” de los años 40s y 50s; aunque muchas personas piensan que estos muebles son modernos, y si bien han cobrado mucho auge en la actualidad, lo cierto es que tales diseños son de origen europeo, de 1800 a 1850, en la época victoriana, cuando Inglaterra, Francia y Holanda colonizaron el sudeste asiático.
En ese entonces, los conquistadores trataron de decorar sus casas con muebles estrictamente europeos, con maderas finas, pero no encontraron los materiales para hacerlos, por lo que tuvieron que adaptar los diseños a la idiosincrasia de esa región y utilizar lo que en esos países existe: fibras de plátano, jacinto de agua y raíces de croco, mimbre y rattan que son materias primas muy resistentes.
Cabe resaltar que todas las fibras que utilizan son de primera calidad; la llamada rattan de manau, cuya característica es que es más comprimida que las fibras de segunda clase, y por tanto más pesada, sólo la encuentran en Indonesia. En México existe también, pero no tiene la misma calidad, debido a que el clima no es tan húmedo y caliente como en los países asiáticos.
Rattan de Guadalajara trabaja también hierro forjado, martillado a mano, aluminio con terminado electroestático, (eso quiere decir que se unen todos los lados del aluminio, de tal manera que no hay forma de que el mueble se deteriore por la humedad y se oxide), madera, mármol, mesas y resinas, manejando muebles sobre diseño en atención a las necesidades del cliente, combinando el fierro, rattan mimbre y aluminio.
Lo que más piden sus clientes son los modelos cargados de material y mano de obra a pesar de las tendencias minimalistas actuales. Lo interesante es que pueden hacer muebles en serie y sobre pedido a satisfacción del cliente, a partir de un diseño elaborado por la diseñadora Carmen Herrera, en Puerto Vallarta, quien toma la idea del cliente, las medidas del mueble, el tipo de fibra que requiere; entonces se manda el diseño a Guadalajara y se fabrica el mueble. Generalmente es de 30 a 45 días el tiempo de entrega.
Hablando de los textiles, manejan marcas como Sunbrella y Covington, que son telas acrílicas mundialmente conocidas, resistentes a los rayos solares y a la humedad y no se decoloran tan rápido como las telas normales de algodón, el poliéster y las rústicas hechas a mano, originarias de Uruapan Michoacán, para muebles de interiores.
Con sucursales en México, Guadalajara, Puerto Vallarta y Los Cabos, Rattan de Guadalajara cuenta entre sus clientes principales con las cadenas VIPS de todo México y los hoteles como el Fairmont, Princess, Mayan Palace, Gran Velas, Melia, Paradise Village y Four Seasons; también han adquirido sus productos presidentes como José López Portillo y el desaparecido emperador el Shah de Irán, cuando estuvo exiliado en México.